Me llamo Carmen, y tengo 52 años, en breve serán 53.
Nací un 29 junio del año 1966, en el madrileño hospital de La Paz. Guerrillera desde el principio nací con un parto difícil para mi pobre madre, y con problemas de salud que con el paso del tiempo han ido cronificandose haciéndome llevar una vida complicada, pero feliz, ( siempre hay quien está peor) y siempre hay que estar dando gracias a Dios por el privilegio de poder contarlo y estar aquí.
Nací con una fisura palatina, una displasia de cadera y con una escoliosis dorso lumbar congénita, completita y muy luchadora, tras tres operaciones de paladar para reconstruirlo, una de oído por perforación timpánica ( como premio a esta salí del quirófano con una parálisis facial) que me mantuvo fuera de juego durante 6 meses, hasta que el nervio facial regeneró, y otra de ovario, y seis ablaciones cardiacas hasta hoy, mi vida ha trascurrido siempre entre hospitales operaciones y consultas externas, además de muchas infecciones tanto de oido como de garganta, rehabilitación para educar mi voz y para mis problemas y dolores de espalda.
Durante aquellos ingresos aprendí a valorar el trabajo y el cariño con que me trataban a mí y a todos los niños aquellas enfermeras y auxiliares que se ocupaban de no nos faltase la más mínima atención y cuidado, a pesar de que en aquel entonces no se administraba analgesia como hoy en día para los dolores, desde muy pequeñita empecé a sentir esa llamada interior que el corazón te manda hacia la que sería años después mi profesión. la enfermería.
Como estudiante, durante mi infancia los recuerdos no son buenos, porque con tantas ausencias a las clases, a pesar de tener profesores particulares en casa, nunca estaba al mismo nivel que el resto de los niños y niñas de la clase, y tampoco había el compañerismo que hay entre ellos que se ven todos los días, juegan en el recreo juntos, hacen los deberes e incluso se hacían amiguitos fuera de las aulas, una infancia sana y feliz que todo los niños necesitan y merecen.
Recuerdo con especial cariño a la señorita Aurora, una profesora comprometida con sus alumnos con una gran paciencia y una gran humanidad, ella me ayudó mucho en tercero de primaria, incluso me llegó a dar clases particulares en casa, también recuerdo a otro excelente profesor, Don Carmelo, pero éste sólo se implicaba con los alumnos más inteligentes de clase.
Entre medias a todo esto, mi felicidad completa llegaba en los veranos, las vacaciones, el sol y el mar y tocar el cielo cada vez que me subía a un avión rumbo a Mallorca, nuestro paraíso terrenal.
Hubo una etapa de mi infancia en la que soñaba con ser azafata de vuelo, y viajar a conocer mundo ( muy gracioso teniendo en cuanta que mi estatura es de 1,47cm ) y en aquellos tiempos las azafatas eran altas delgadas y guapísimas todas....
Además siempre me ha encantado y continua haciéndolo ver el despegue y el aterrizaje de un avión
Llegó un día en que se acabaron las operaciones de paladar, y también acabaron muchas consultas hospitalarias, otras no, pero eso me dejó más tiempo para aprender y centrarme un poquito en estuidar.
Cuando acabaron los estudios de EGB, en aquellos tiempos, y la etapa formativa en el colegio Nuestra Señora del Espino de Moratalaz, decidí matricularme en el centro cultural de Moratalaz para conseguir el titulo de graduado escolar que no había conseguido obtener en el colegio, asistiendo a clase descubrí que me encantaba estudiar y aprender, que entendía perfectamente lo que las profesoras explicaban, en ese mismo año aprobé todo y obtuve mi primer titulo, de muchos más que he conseguido posterior a ese.
Nada más terminar, a través de un curso del INEM, llegó la residencia asistida de ancianos de Manoteras, un curso de auxiliar de enfermería para poder acceder al mundo laboral, en aquellos años no era necesario tener el módulo de FP para poder trabajar como auxiliar de enfermería. El curso me puso en contacto con lo más duro de la profesión, LA MUERTE, las despedidas....
Trabajar con ancianos que se vuelven niños pequeños, que necesitan todas las atenciones y cuidados, personas que se vuelven tremendamente vulnerables, que necesitan el cariño de sus familias que raramente tienen, se sienten solos, abandonados tristes tras una vida dura, haber pasado por una guerra, haber criado a sus hijos con sacrificios para verse en el final de sus dias abandonados, así se ven ellos, y aunque en muchos casos es así, no necesariamente es así siempre.
Dos años después de esto, se hizo necesario que para trabajar de auxiliar de enfermería estuviéramos en posesión del titulo tecnico auxiliar en cuidados de enfermería, así que me lo preparé y me presenté por libre al examen en el IES de Moratalaz, otra vez más lo conseguí, aprobé y aunque al principio estaba animada a continuar con el estudio, la oportunidad de acceder a un puesto de trabajo me hizo desistir, era ya demasiado.
Entre medias a todo esto, mi felicidad completa llegaba en los veranos, las vacaciones, el sol y el mar y tocar el cielo cada vez que me subía a un avión rumbo a Mallorca, nuestro paraíso terrenal.
Hubo una etapa de mi infancia en la que soñaba con ser azafata de vuelo, y viajar a conocer mundo ( muy gracioso teniendo en cuanta que mi estatura es de 1,47cm ) y en aquellos tiempos las azafatas eran altas delgadas y guapísimas todas....
Además siempre me ha encantado y continua haciéndolo ver el despegue y el aterrizaje de un avión
Llegó un día en que se acabaron las operaciones de paladar, y también acabaron muchas consultas hospitalarias, otras no, pero eso me dejó más tiempo para aprender y centrarme un poquito en estuidar.
Cuando acabaron los estudios de EGB, en aquellos tiempos, y la etapa formativa en el colegio Nuestra Señora del Espino de Moratalaz, decidí matricularme en el centro cultural de Moratalaz para conseguir el titulo de graduado escolar que no había conseguido obtener en el colegio, asistiendo a clase descubrí que me encantaba estudiar y aprender, que entendía perfectamente lo que las profesoras explicaban, en ese mismo año aprobé todo y obtuve mi primer titulo, de muchos más que he conseguido posterior a ese.
Nada más terminar, a través de un curso del INEM, llegó la residencia asistida de ancianos de Manoteras, un curso de auxiliar de enfermería para poder acceder al mundo laboral, en aquellos años no era necesario tener el módulo de FP para poder trabajar como auxiliar de enfermería. El curso me puso en contacto con lo más duro de la profesión, LA MUERTE, las despedidas....
Trabajar con ancianos que se vuelven niños pequeños, que necesitan todas las atenciones y cuidados, personas que se vuelven tremendamente vulnerables, que necesitan el cariño de sus familias que raramente tienen, se sienten solos, abandonados tristes tras una vida dura, haber pasado por una guerra, haber criado a sus hijos con sacrificios para verse en el final de sus dias abandonados, así se ven ellos, y aunque en muchos casos es así, no necesariamente es así siempre.
Dos años después de esto, se hizo necesario que para trabajar de auxiliar de enfermería estuviéramos en posesión del titulo tecnico auxiliar en cuidados de enfermería, así que me lo preparé y me presenté por libre al examen en el IES de Moratalaz, otra vez más lo conseguí, aprobé y aunque al principio estaba animada a continuar con el estudio, la oportunidad de acceder a un puesto de trabajo me hizo desistir, era ya demasiado.
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