HOSPITAL DEL NIÑO JESUS 1998.
En el mes de septiembre nos incorporamos a nuestro nuevo destino, con ilusión y ganas, pasé de estar de una hora de trabajo a diez minutos en autobús frente al parque del Retiro de Madrid,
Un hospital antiguo, pequeño, centro de referencia de España.
Me encantó trabajar de auxiliar de enfermería allí, comencé en el servicio de urgencias pero como mi salud no era buena, el servicio de salud laboral, decidió cambiarme de sitio, me asignaron una planta de cirugia pediatrica y de lactantes.
La calidad del tipo de paciente es dura, no es lo mismo un niño sano que se pone malito, que el niño realmente enfermo, la mayor parte de las veces de gravedad, que tienen que pasar allí meses ingresados, se forma un vínculo familiar muy estrecho y muy especial con los niños y con los padres que confían en los profesionales y son receptivos a nuestro cariño y atención que es muchas veces lo único que les puedes dar, tengo recuerdos muy bonitos de ese hospital y de esos pacientes, merece la pena todo el cariño, la atención los cuidados que les ofrecemos y se sufre mucho cuando los ves partir y ves el dolor que su marcha deja, pero a la vez sientes el alivio y la paz con la que se van tras mucho sufrir.
Tras varios años en la planta de cirugía, estuve en esterilización hasta que se abrieron los nuevos hospitales de Madrid, y después de 10 años allí decidí probar un nuevo centro, esta vez fue el hospital del Henares, en Coslada, mejor dicho en San Fernando de Henares, aire fresco, nuevo centro, nuevos compañeros nuevas ilusiones por vivir, pero sin perder la ilusión por volver al Niño Jesús
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